Por Tomás I. González Pondal

Hay quienes como el periodista Luis Novaresio, utilizan como caballito principal de batalla a favor del aborto, la siguiente expresión: “Hay una indefinición científica sobre el comienzo de la vida humana. No hay un criterio uniforme, único e irrebatible científicamente hablando de cuándo empieza la vida”. Incluso médicos –lo remarco- son de esa misma idea, e incurren en la repetición de ese error.

Pero tal pensamiento no es cierto. La ciencia con todo su rigor ha probado (la genética en concreto) que hay vida humana desde la concepción. El ADN, al que se puede acceder con tecnología de avanzada, no da lugar a discusión. Es un hecho constatable y punto. El desarrollo vital corresponde a un ser humano.

El engaño de Novaresio puede ejemplificarse de la siguiente manera: sobre una mesa hay una botella de agua. Dos personas que se dicen filósofas sostienen: una, que efectivamente la botella de agua está sobre la mesa; la otra, niega su existencia contra la mismísima realidad. Frente a eso, alguien sale diciendo que, como hay criterios encontrados, luego no se sabe bien si la botella existe o no”. Con toda evidencia la botella existe, y el que la niega solo se funda en su subjetivismo.

Novaresio es del grupo de los burdos sofistas que exigen rigurosidad científica para poder matar al más indefenso, pero le importa nada la ciencia cuando se trata de avalar la ideología de género que pretende degenerar la biología. Hasta su alarde de abogado lo deja mal parado: pues, aún concediendo hipotéticamente validez a su argumento, bien sabe él que en derecho, el caso de duda siempre beneficia al que queda con gozo de incertidumbre o a la parte más débil: en caso de incertidumbre penal, está el in dubio pro reo; y en caso de tratarse de la parte débil laboral, está el in dubio pro operario. Pero en la escala humana, Novaresio manda a liquidar al más indefenso.

Otra falacia del periodista es haberle dicho a la diputada Carmen Polledo que, al defender la vida desde la concepción, ella estaba imponiendo al resto de las mujeres una concepción ideológica”. No es ideología estar a favor de la defensa del más indefenso ser humano; lo bestialmente ideológico es estar a favor de la destrucción de ese ser, tal como el periodista defiende.

Novaresio llega a proponer que recién cuando hay un sistema nervioso perfeccionado. En sus propias palabras: “Pero todos aquellos basados en la ciencia (…) que creemos que la vida comienza cuando el sistema nervioso central está perfeccionado”. Se queja de concepciones religiosas, pero habla de “…creemos…” y, encima, de “ciencia”. Incoherencia Novaresio. La ciencia no dice que la vida empieza con el sistema nervioso, pues sería entonces una burla a la ciencia: implicaría que científicamente se reconoce un proceso vital hasta la formación del sistema mencionado, pero producto de algo que no era vital. Como ven, un total absurdo. Solo se llega a la formación de órganos más perfeccionados, pero partiendo de un origen vital, y vital humano. Estos fenómenos como el periodista son quienes en su razonamiento, darían lugar a sostener que, aún de grandes, si el sistema nervioso no se hallase–por la razón que fuere- en su perfección, entonces no habría vida.

Y por si aun no se ha advertido, viene otra grave cuestión: que Novaresio está luchando por la despenalización del aborto, para que sea libre y gratuito, porque, según él, es un derecho de las mujeres. Eso implica -¡oh, gravedad!- que le importa nuevamente nada el tema de la vida humana en el vientre materno (ni siquiera con la cuestión del sistema nervioso), pues la despenalización y aborto libre, supone el poder liquidar al nasciturus aun cuando presenta un desarrollo avanzado.

Luis Novaresio es el periodista que públicamente ha reivindicado a la tibieza para pensar, con aquella frase suya: “No sé cuándo fue descalificada la tibieza. Ahí se puede pensar y no en la calentura”. Tal vez el pensamiento en estado de calentura no funcione bien; pero donde siempre va a funcionar muy mal es en la tibieza, que es indefinida y vomitiva. Dicen que para prueba basta un botón, y bien: ¡qué llamativo que esa frase de Novaresio se la dirigió al presidente Mauricio Macri, cuando le advirtió, por cierta coyuntura política, que no tome decisiones en caliente! Ahora Macri abrió la puerta al aborto, con su propuesta de apertura a un debate, dejando librada la vida o la muerte de los más indefensos a una votación. Mari siguió el consejo de Novaresio: pensar en tibio. El nuevo emulo de quien se lavó las manos: Mauricio Pilato Macri.

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