“Ateos que abriendo la cátedra impía
robáis a los niños la fe y la inocencia,
dejando entre sombras sus almas, así:
cuando a Juicio os llame la muerte algún día
y os ponga aterrados de Cristo en presencia,
¿qué diréis enfrente de Aquel, que decía:
– Dejad que los niños se acerquen a mí?”