Por Beatriz Mejía Mori
Lamentamos que el Presidente de la República, erróneamente asesorado haya efectuado una amenaza al Congreso de la República, y transgrediendo los arts. 133, 134, 107,118 de la Constitución Política del Perú, esté utilizando la “cuestión de confianza” para imponer una reforma constitucional que es competencia del Congreso.
Excediendo la facultad de iniciativa legislativa que le otorga el artículo 107 de la Constitución, y desconociendo lo estipulado por el segundo párrafo del inciso 19 del artículo 118 y art. 206 del mismo texto constitucional, el Presidente Martín Vizcarra ha convertido sus propuestas legislativas modificatorias de la Constitución en cuestión de confianza, lo que el artículo 133 de la indicada Constitución que ha invocado no se lo permite, por referirse a la confianza que puede pedir el presidente para su Consejo de Ministros como textualmente dice esta norma constitucional.
No se puede invocar el art. 133 de la Constitución para poner una trampa dirigida al cierre del Congreso por convertir una propuesta de reforma constitucional plagada de errores y de mecanismos de control político del sistema de justicia, en una cuestión de confianza, la cual es constitucionalmente improcedente para plantear una reforma constitucional, cuyo procedimiento está claramente normado por el art. 206 de la Constitución.
No procede por tanto, imponer un proyecto de reforma constitucional al Congreso desde el Poder Ejecutivo, para que el Congreso apruebe sin modificaciones, reformas constitucionales que es su competencia aprobar, pues esta conducta dictatorial transgrede los artículos 206, 107, y 118 inciso 19 de la Constitución, y quiebra el Orden Constitucional y democrático de Derecho.
Se advierte en esta vocación autoritaria y vulneradora del Orden Constitucional, la búsqueda de la impunidad de los delitos de los funcionarios de este gobierno y la pretensión manifiesta de buscar un pretexto para cerrar el Congreso que viene impidiendo la imposición del sistema legislativo de sometimiento del Perú al Gobierno Único Mundial que está operando estratégicamente a través de los organismos internacionales.
La manera en que se ha manipulado a la población a través de los medios de comunicación controlados con financiamiento millonario del Tesoro Público, para levantarla en contra del Congreso, mostraba ya la estrategia dirigida a justificar el cierre del Congreso y nuevas elecciones congresales, a fin de reemplazar a los congresistas opositores con personas alineadas con este grave concierto delictivo de traición a la Patria.
El presidente Martín Vizcarra ha caído en el penoso rol de ser instrumento de este concierto de corrupción internacional en contra del Perú, los problemas del Congreso son insignificantes al lado del daño que este gobierno está haciendo a la nación, entregando el Perú a intereses extranjeros de dominación política, económica, social y cultural.
Su desesperación porque se haga el referéndum el 8 de diciembre sobre proyectos plagados de errores que no resolverán la problemática judicial, del Consejo Nacional de la Magistratura, ni de la política nacional, sólo tiene como explicación el cumplir “los compromisos” con los organismos internacionales para que el Perú ingrese al Club de París, a costa de su integridad, soberanía, dignidad e independencia.
Dichos compromisos implican el cumplimiento de las políticas y mandatos del Gobierno Mundial, cuya estrategia central radica en dos actos apátridas: la intervención de la Educación con anti principios y valores de la cultura nacional para quebrar moralmente a la nación y poder dominarla, y la toma de los tribunales de Justicia, para que los opositores no tengan acceso a la Justicia y por el contrario sean encarcelados, como están haciendo en otros países.
Invocamos al Congreso de la República, cuya mayoría es testigo de excepción de nuestra lucha en contra de la dictadura de los años 90, y por lo tanto no nos une en este momento nada más que la defensa de la Patria y los altos valores de la nación, que no permitan la utilización indebida de la figura constitucional de la cuestión de confianza para imponer reformas constitucionales que servirán para perpetrar la quiebra definitiva del Orden Constitucional y democrático y el afianzamiento de la corrupción internacional coludida con este gobierno para convertir al Perú en colonia del Nuevo Orden Mundial.
El presidente y su gobierno, ministros y todos los que han formado parte de este concierto delictivo, y, ahora de esta amenaza a la nación, están descalificados moralmente para seguir gobernando el Perú, exigimos que en estricto cumplimiento de los artículos 113 y 115 de la Constitución, procedan a ejercer los actos constitucionales correspondientes para devolver al Perú, la soberanía e independencia y la plena vigencia del Orden Constitucional, convocando a nuevas elecciones generales.